Frikkadilly Circus

domingo, septiembre 28, 2008

Segunda parte del capítulo 3. ¡¡Que disfruteis!!

-- Reith --

p.d: En algunos capítulos habrá ciertas partes que se salen de la historia... Simplemente aclarar que son recuerdos del personaje que corresponda, así que tomaoslo como tal xD

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-- “-¡No vuelvas a empezar Jim!
-Venga Marck, volvamos a casa ya. Es tarde –miró el reloj y eran las 2:00 am
-Pero yo no me quiero ir
-Mañana trabajo, tío. Venga –empujo a Marck hacía la salida- se acabo la fiesta
-Ok, ok. Aguafiestas –le dijo para chincharle
Ambos salieron del local y se dirigieron hacía el coche. Era una noche oscura, con un cielo adornado por una preciosa y gran luna llena acompañada de estrellas brillantes. Tras una noche de diversión debían volver a casa. Habían estado en un Pub con algunos amigos.
-Bueno, conduzco yo –dijo Jim
-Ok, aunque no he bebido mucho –dijo mientras andaba con dificultad imitando a un borracho- ¡y deja de moverte! Que por muchos que seáis no vais a poder conmigo –dijo divertido
-¿Bebido? A ti no te hace falta ¡eres un loco! –no podía aguantarse la risa
-Venga va, volvamos a casa señor importante –dijo con rintintin
Cuando se iban a montar en el coche, Marck vio a alguien en un callejón. Sin decir nada se fue hacía allí y vio un cuerpo de mujer tirado en el suelo.
-¡Jim! ¡Ven, corre! –gritó desde allí
-¿Y ahora qué? –puso los ojos en blanco. Cuando llegó hasta su hermano vio la gravedad del asunto. -¿Qué ha pasado? Esta chica está muy mal
-Llevémosla a un hospital ¡ya!
Entre los dos cogieron el cuerpo de la chica y lo metieron en el asiento trasero del coche, Marck se puso detrás sujetándola para que no saliera herida mientras Jim ponía rumbo al hospital más cercano. Marck se quedó embobado mirándola, le acarició la mejilla suavemente retirando un pequeño y rebelde mechón dejando a la vista su precioso rostro ahora lleno de heridas. Tenía el labio roto y un ojo morado.
-¿Qué te ha pasado? –dijo en voz baja, ella abrió lentamente los ojos
-¿Qué…? –le costaba hablar
-¡Shh! –puso su dedo índice sobre sus labios- tranquila, estás a salvo.” ---

Me desperté sola en el salón, miré a mi alrededor buscándole pero no lo encontré. Me levanté para buscarle. Miré en la cocina por si todavía seguía allí, pero no era así. Vi que las puertas de cristal que llevaban al jardín trasero estaban abiertas, me asomé y le vi fumando en el banco, mirando al frente, sus ojos parecían tristes, me quedé observándolo unos segundos.

-- “-¡Necesitamos un médico! –gritaron a la vez
-¿Qué sucede? –dijo el Doctor Klein
-traemos a una chica, esta malherida ¡Necesita asistencia médica! –dijo Jim
-¡Enfermeros! Traigan una camilla –les dijo al personal del hospital, luego volvió a mirar a los chicos- Traédmela” --

-¿En qué piensas? –dije mirándolo fijamente
-¿Qué? –salió de sus pensamientos y se percató de mi presencia
-¿En qué estas pensando? –repetí, me senté a su lado
-En nada –volvió a mirar al frente y le dio otra calada a su cigarrillo
-¿Por qué fumas? Es malo
-Es mi salud –seguía sin mirarme
-Pero es malo, te estás matando poco a poco –él miró hacia la derecha evitando que nuestros ojos se cruzaran- Marck, déjalo –no me contestó, me levanté y me puse frente a él arrodillándome y apoyando mis brazos en sus rodillas- hazlo por mí
-Kira… -esos ojos, de nuevo esos ojos a los que no podía negarse- está bien –apagó el cigarrillo- lo dejare
-¿Prometido? –dije arqueando la ceja
-Prometido –se puso la mano en el corazón- será mejor que entremos, no quiero que los vecinos me vean hablando solo –dijo de forma burlona
-¿Con quién hablas? –dije mirando hacia un lado y al otro
-Entremos –dijo mirándome con una sonrisa
Pasamos dentro. Una vez allí no sabíamos que hacer, se fue hacía el pasillo y supuse que iba a su habitación así que me quede en el salón. Pero en seguida volvió.
-¿No vienes?
Me hizo una señal para que le siguiera y nos fuimos a su habitación. Al entrar me quede impresionada, era preciosa. Debía ser una persona muy creativa. Había una guitarra, un piano, varios Cd’s, Dvd’s, libros y sobre el escritorio millones de folios escritos a manos al lado de un portátil. Las paredes estaban pintadas de color rojo. La que quedaba detrás de la cama tenía un grafiti dibujado a mano con un ángel de anime de alas negras a juego con sus lágrimas. En el resto de las paredes también había algunos bocetos en folios con dibujos hechos a mano colgados por todas ellas, me quede mirándolos fijamente.
-¿Te gustan? –se apoyó en el escritorio- son geniales ¿verdad?
-¡Qué modesto! –le saque la lengua
-No son míos, todos los dibujos y el grafiti –lo señaló- fueron un regalo de una persona muy especial
-Son… geniales, ¿Quién los dibujo? –acaricié las alas del ángel
-Tú –le miré y me sonrió- Decías que eso me inspiraría a escribir, que haría que mi cuarto fuese mi espacio personal. –miró a su alrededor- y en cierto modo me ayudo, me inspiraba en tus dibujos… en ti.

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Fin del capítulo 3

2 comentarios:

Emphos dijo...

Conclusión... Tienes mucho tiempo libre... u_u

Pero ta wai ^^

Besooosss a to dios!!

Reithenya dijo...

Por doceava vez xD... no es mio el relato xD!!! jajaja yo solo lo cuelgo con el permiso de la autora porque me gustó la historia ;)

-- Reith --